Resonancia Armónica - Ondas de Forma

Hunab-Kú: El Dador de Movimiento y MedidaHunab-Kú suele traducirse como "El Dador de Movimiento y Medida"; es el principio de la vida más allá del Sol. En este sentido, Hunab-Kú es el nombre del núcleo galáctico, y no sólo como nombre sino también como una descripción de propósito y actividad. El movimiento corresponde a energía, el principio de vida en la conciencia omnímoda inminente en todos los fenómenos. Medida se refiere al principio de ritmo, periodicidad y forma en relación con las distintas cualidades limitantes que la energía asume a través de sus diferentes transformaciones.
Kuxán Suum, literalmente "La Vía al Cielo que Conduce al Cordón Umbilical del Universo", define los hilos o fibras invisibles de vida galáctica que conectan tanto al individuo como al planeta, a través del Sol, con el núcleo galáctico, Hunab-Kú.

Tan similar a un telescopio como a un "walkie-talkie", el sendero resonante descrito por el Kuxán Suum puede concebirse como una serie de lentes resonantes o vibratorias. En uno de los extremos se encuentra la lente de Hunab-Kú, el centro de la galaxia, el núcleo galáctico; mientras que al otro extremo se halla la lente del ser humano individual.

Mirando a través de este telescopio galáctico de lentes vibratorias, en lugar de presentar un mundo atomístico de espacio y tiempo, distancia y estado de separación, el factor maya enfoca un mundo de coherencia y unidad, una matriz resonante dentro de la cual la transmisión de información es virtualmente "instantánea". Y si tuviéramos que asignarle un nombre a este proceso de enfocamiento galáctico y transmisión de información, éste sería principio de resonancia armónica.

Resonancia significa la cualidad de volver a sonar. Resonar equivale a reverberar. La reverberación implica dar y tomar, la definición de comunicación que siempre es simultánea entre por lo menos dos agentes. Toda comunicación, implica un intercambio de información. La gente habla de la "era de la información", pero, ¿qué es información? Desde la perspectiva de los armónicos resonantes, la información es la forma-vehículo de cualidades de energía que pasa entre dos agentes o partes. En su calidad de volver a sonar, la resonancia es información.
Por tanto, la esencia de la información no es su contenido sino su resonancia. De ahí que sea tan importante sentir o percibir las cosas. Percibir la resonancia de la información que se recibe contribuye a crear un campo de resonancia. Si tratamos de conceptualizar la experiencia antes de haber resonado en realidad con la experiencia, el campo no opera o incluso llega a romperse. Si el campo se rompe, significa que el Kuxán Suum se halla oscurecido en el plexo solar; en una palabra, ¡hemos dejado de sentir las cosas y nuestra resonancia se ha visto disminuida!
Cuando la gente habla de resonancia, también habla de frecuencias y tonos. La frecuencia se refiere al nivel de vibración. Como todo mundo sabe, hay niveles más altos y más bajos de vibración, en tanto que toda vibración es una pulsación de ondas. Una frecuencia mantenida por más de un ciclo de onda, de otra forma conocida como ritmo, se convierte en un tono. Un tono, por lo tanto, es una frecuencia sostenida, cuyo nivel determina cuál de nuestros órganos de los sentidos puede ser afectado.

Abarcando todos los campos sensoriales, la armonía es la sincronización de dos o más tonos. La habilidad para sincronizar tonos y sintetizar campos sensoriales constituye tanto un arte como una ciencia.

… Universo es mente, y las diferentes cualidades de la mente pueden describirse mediante sencillas relaciones de números enteros. Para la ciencia maya, lo que llamamos materia representa diferentes tonos que se mantienen agrupados como un espectro de frecuencia armónica perceptible al sentido del tacto. Al igual que otras experiencias resonantes, la materia puede representarse como una relación de números enteros. Como cualquier matemático sabe, el número en sí es una estructura meramente mental.
Un corolario adicional de la perspectiva maya es la universalidad de la conciencia. En vista de que el universo es de naturaleza mental y no material, o más bien, dado que la noción de lo material se deriva de lo mental, en realidad sólo hay conciencia -energía inteligente-, trátese de una pieza de cuarzo, una hormiga, un ser humano o algo de nivel superior. Todo está provisto de vida. No hay nada que carezca de sentimientos. El campo de la realidad está saturado de propósito.
Conforme a esta concepción, la forma de las cosas es la forma que tiene la conciencia en determinado empalme de frecuencia resonante. Un empalme de frecuencia resonante puede definirse como la sincronización de dos o más espectros tonales que unen sus necesidades momentáneas con un propósito universal.

… algunos sistemas locales lograron alinearse con el todo antes que otros. Digamos que la inteligencia que logra llegar a esta etapa se llama Maya -adivinadora de la armonía. Adivinar es conocer directamente a través de la mente. Ser un adivinador de la armonía, un maya, equivaldría por lo tanto a conocer directamente las frecuencias armónicas de un nivel o etapa del ser, y, por así decirlo, ser capaz de entrar en consonancia con las cualidades de ese nivel o etapa del ser e incluso tomarlas.
Debido a la obtención de tal conocimiento, una de las fuerzas de los mayas seria la de transducción resonante. A través del conocimiento directo de los armónicos de onda y los cambios de frecuencia, la transducción resonante es la capacidad de aplicar este conocimiento y pasarlo en forma directa de una condición existencial a otra; y consecuentemente, de un sistema estelar a otro.

Módulo Armónico. Matriz de la vida universal: consta de 13 Tonos Galácticos y 20 Sellos Solares, 260 kin que codifican la frecuencia de tiempo 13:20.… a fin de que todos los sistemas puedan alcanzar el mismo nivel de coordinación armónica, el conocimiento o la información tendrían que sistematizarse en el código más sencillo posible a fin de que pudiese usarse de manera común. Sistematizar y transmitir este código también es responsabilidad de los mayas. El código, como veremos, es llamado Módulo Armónico, o Tzolkin, la matriz matemática más simple posible que puede admitir el mayor número posible de transformaciones, transmisiones y transducciones armónicas: una auténtica tabla periódica de frecuencias galácticas.

… no seria inteligente ejercer coerción o hacer uso de la fuerza a fin de obligar a alguien a actuar o a adquirir conciencia. Y si el nombre del juego galáctico es lograr una armonía inteligente y superior, debe jugarse de modo que se pueda enseñar o mostrar a la inteligencia local cómo puede operar de suerte que llegue a sus propias conclusiones.
En otras palabras, el código galáctico de honor es manifestar y demostrar armonía por cualesquiera medios que sean posibles. Siempre jugando conforme a las reglas de la armonía, pero al mismo tiempo respetando la inteligencia local, el precepto supremo del código sería no hacer nada por extender cualquier noción de dualidad o estado de separación. Una frase maya en este sentido es: "In lake’ch": soy otro tú.

… viajar por el espacio es información, información transmitida mediante el principio de la resonancia armónica. Nosotros somos información. El universo es información, y ésta, como los números, es a fin de cuentas una propiedad resonante de la mente.
La información es energía estructurada de acuerdo con el receptor hacia el cual está destinada. El aspecto limitante o portador de la forma de la información no oculta el hecho de que el contenedor sea informado por la calidad de la energía. Nosotros escuchamos música, "ondas de sonido propagadas a través del espacio" y en algún punto interior experimentamos una carga emocional. Ha ocurrido una transducción: la transformación del sonido, una clase de información, en energía emocional, otra clase de información.
Toda energía posee propiedades de onda transductiva. Toda propiedad de onda es susceptible de ser transmitida en forma resonante como armónicos de frecuencia. Un ciclo coherente de frecuencias es una octava, y en todas las octavas se puede hacer sonar cualquier tono para que produzca sus armónicos en otras octavas. Agréguese a esto el hecho de que cualquier propiedad de onda puede ser transducida de una forma a otra a través de un medio determinado, como un cristal de cuarzo, y se tendrán los principios básicos que sustentan la resonancia armónica.
Como apenas hemos empezado a descubrir, el ADN, o código genético, el código de la vida, posee una infraestructura de carácter de onda. Esto implica que entre las células del cuerpo existe un sistema universal de comunicación que opera a velocidades entre la del sonido y la de la luz. Como también sabemos, el código ADN corresponde a una fórmula de números enteros que representan una progresión binaria a la sexta potencia: 2, 4, 8, 16, 32, 64, produciendo 64 palabras código o codones de seis partes.
Una ciencia basada en el principio de los armónicos resonantes podría traducir las matemáticas de números enteros de estos codones a estructuras de frecuencia distintas y transmitir la información a través del Kuxán Suum como una transducción resonante.

Factor Maya